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Asma y sueño

Muchas personas con asma experimentan un empeoramiento de los síntomas durante la noche, lo cual puede afectar profundamente al sueño1.

No se conocen con exactitud las causas del 'asma nocturna"2, pero puede ser una señal de que tu asma no está bien controlada, así que lo primero que debes hacer es hablar con tu médico.

Cualquiera que sea la causa, las interrupciones continuas del sueño pueden afectar significativamente a tu calidad de vida. Estar cansado durante el día puede tener un impacto enorme en tu estado de ánimo y afectar a tu concentración, e incluso a tu capacidad para manejar el asma.

Y todas estas cosas pueden traducirse en sentimientos de estrés o ansiedad, especialmente si tienes que lidiar con las exigencias del trabajo o del cuidado de los hijos.

Puedes estar familiarizado con la sensación de sentirte cansado, perezoso o irritable después de haber dormido mal debido a los síntomas del asma.

Nuestro cuerpo pasa por muchos cambios durante estas horas, como por ejemplo en la vías respiratorias, que se cierran un poco más que durante el día, lo que significa que el flujo de aire disminuye1.

También se cree que los alérgenos del dormitorio –como los ácaros del polvo en la ropa de cama– pueden empeorar los síntomas. La posición para dormir y los efectos del asma en nuestro ritmo natural de sueño son también causas posibles.

Entonces, ¿qué se puede hacer?

Si te despiertas con frecuencia por la noche, puedes pensar que dormir mal es algo a lo que simplemente tienes que acostumbrarte.

Pero los efectos de dormir mal y su impacto no es algo que debas aguantar. Es importante que hables con tu médico si la falta de sueño está interfiriendo en tu vida diaria, especialmente si te despiertas por la noche por los síntomas del asma, como tos, sibilancia, falta de aire y opresión en el pecho.

Si es tu caso, tu médico puede ayudarte a identificar cuáles son los desencadenantes y a trabajar para manejarlos.

Calidad del sueño

Además de seguir el consejo de tu médico, hay cosas sencillas que puedes probar tú mismo para mejorar la calidad del sueño.

Ceñirse a una rutina y reflexionar sobre el espacio en el que duermes puede ayudar; estos hábitos se denominan a veces "higiene del sueño".

• Mantén una rutina regular por la noche: darse una ducha o leer en un momento determinado son buenas maneras de darle a nuestro cuerpo la señal de que es el momento de relajarse. Tener horarios regulares para despertarse y acostarse también puede ser útil.

• Crea un espacio cómodo para dormir. Cerciórate de que tu dormitorio está a una temperatura agradable antes de entrar en él, con la iluminación baja y el nivel adecuado de ruido para ti. Algunos expertos piensan que es útil evitar trabajar o hacer otras actividades durante el día en el dormitorio.

• Ejercicio: tener un buen nivel de actividad durante el día puede ayudarte a dormir bien.

Cosas a evitar

El cansancio y el aturdimiento durante el día hacen que muchos de nosotros busquemos el café. Pero el exceso de cafeína puede tener un efecto perturbador sobre el sueño.

También podría ser tentador dormir más los fines de semana, pero unas pautas de sueño que no sean constantes pueden afectar a la calidad del sueño.

Recientemente se ha sugerido que la luz azulada que emiten los teléfonos móviles y otros dispositivos puede estimular la actividad cerebral, por lo que deben evitarse antes de acostarse. 

Sentirse cansado puede afectar realmente a nuestro trabajo y nuestra vida personal. Aparte de los efectos físicos, dormir mal puede tener un efecto a largo plazo en el estado de ánimo y en la capacidad para manejar una enfermedad.

Es esencial que pidas consejo a tu médico si sientes que la falta de sueño está afectando a tu calidad de vida.